lunes, 3 de octubre de 2016

El canto de la tórtola






Recuerdos al amanecer


Recuerdos al amanecer


Hoy miraba tus semillitas
de albahaca
esparcidas sobre húmedo algodón.
Trabajo minucioso 
de tus manos.
Y supe que no acepto un adiós.
No acepto que te difumines
como una sombra en mi vida.

Así, manso, sigiloso,
te quiero yo.
Con tus pasos vacilantes
entre el patio
y los corredores.

¡Ah! me sorprendiste
una mañana lluviosa
de invierno gélido,
Había música
en esa afilada cortina
de lluvia,
y tu rostro encandiló mi alma.

¡Qué recuerdos
se me agolpan de pronto
en esta madrugada!

Tu perfil, tu mirar,
aún no han muerto en mí;
puedo tocar de repente
los castaños crespos
de tu nuca...
que me rindieron;

puedo sentir
el aroma
que emanaba de ti.

Han pasado cuarenta y seis años
desde entonces...
y ya no puedo vivir.

Todo nos fue robado,
nuestra mutua juventud...
nuestras risas de antaño
como aguas claras, rebosantes,
se aquietaron ya.

Y una lágrima
resbala inquietante,
y ya estos versos
se disponen a expirar.


Ingrid Zetterberg

Dedicado a mi amado esposo

Todos los derechos reservados
S.C. Cta. Nº 1107040430657
4 de octubre de 2,016

De mi poemario "El canto de la tórtola"